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Los osos este mes
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Los osos este mes


En esta sección podrás conocer cómo transcurre la vida de nuestros osos


Termina la primavera y llega el verano, la actividad de los osos se va volviendo más crepuscular y nocturna, coincidiendo con una mayor presencia de ganaderos y turistas en la montaña. La actividad de celo va decayendo, aunque todavía en julio puede haber cópulas. Las osas con crías no bajan la guardia ante la posibilidad de que aparezcan machos infanticidas, pero a medida que va entrando el verano, se alejan más de las oseras y exploran territorios más amplios acompañadas de sus infatigables oseznos.

 Colmenar atacado por un oso
 


Al llegar el verano los brotes herbáceos se hacen cada vez más raros. Los osos siguen comiendo las umbelíferas en los rincones más húmedos y sombríos del bosque, aprovechan los restos del ganado que se despeña o muere por enfermedad y comen insectos escarbando, moviendo piedras o saqueando hormigueros. A los osos les gusta mucho la miel y buscan y asaltan los colmenares. Algo parecido ocurre con las cerezas, y en junio y julio trepan por los troncos de los cerezos, se instalan en alguna horquilla del ramaje y se dan banquetes con las sabrosas cerezas.

Llevados de su pasión por la miel y las cerezas, los osos pueden llegar a aproximarse a tan sólo unas decenas de metros de las primeras casas habitadas de algunos pueblos de montaña. Esto lo saben muy bien los vecinos de las zonas oseras, e igualmente lo sabemos en la Fundación Oso Pardo. El equipo de la Fundación que opera en la comarca de Liébana, en Cantabria, localizó en 2008 a cuatro osos diferentes comiendo cerezas alrededor de un pueblo habitado por media docena de vecinos. Casi un tercio de los cerezos que tenían fruto habían sido visitados por los osos, y había huellas y excrementos con huesos visibles de cerezas a 20 m de las casas. En un pueblo cercano aparecieron a 15 m de la primera vivienda huellas, excrementos y un cerezo con las ramas rotas.

Este acercamiento interesado a los asentamientos humanos siempre ha ocurrido y no supone cambio de comportamiento alguno, ni mayor problema que los daños ocasionados a las haciendas, que son indemnizados por las administraciones autonómicas.
 

 

©  Fundación Oso Pardo, 2008  Tel.: 34 942 23 49 00 / Fax: 34 942 23 50 48  e-mail: osopardo@grn.es