El Oso en la Serra do Courel

Desde finales del siglo XX, la población cantábrica de oso pardo se está recuperando gracias a los esfuerzos de conservación aplicados sobre la especie y su hábitat y al cambio hacia una percepción más positiva y favorable entre los habitantes de las zonas oseras. Esta recuperación ha producido un aumento importante del número de osas reproductoras en las áreas de presencia habitual, pero también una mayor presencia de osos jóvenes que se dispersan hacia nuevas zonas, favoreciendo la conexión entre los núcleos reproductores y la expansión hacia territorios en los que ha estado ausente muchos años.

El oso desapareció a finales del siglo XIX de la Serra do Courel, quedando limitada su presencia en Galicia a algunos enclaves de Ancares próximos a las sierras del Alto Sil leonés y el occidente asturiano. Las numerosas alvarizas de piedra que quedan repartidas por este territorio reflejan los siglos de convivencia entre osos y humanos y los enormes esfuerzos realizados para proteger las colmenas.

Actualmente, la presencia de osos es habitual en Ancares, donde incluso se ha registrado la presencia de osas con crías, compartidas con León y Asturias. Y los osos han llegado de nuevo a Courel de forma totalmente natural, y gracias al aumento de osos dispersantes. Los extensos soutos de castaños y las frondosas devesas conforman un territorio muy favorable para el oso, que encuentra aquí comida y tranquilidad.