María Párraga, Marina Gaona y Alicia Madrid, del equipo técnico y de campo del proyecto LIFE “Coexistencia entre Humanos y Osos”, coordinado por la Fundación Oso Pardo (FOP), han visitado el Parque Nacional de Abruzzo, Lazio y Molise, en los Apeninos italianos, para conocer de primera mano las acciones que se están desarrollando en el marco del proyecto LIFE Bear-Smart Corridors, coordinado por Rewilding Europe y cuyas acciones alcanzan también a la población griega de osos. Su objetivo: impulsar la recuperación de estas poblaciones, en peligro de extinción, mediante el desarrollo de medidas que favorezcan su expansión y coexistencia con las comunidades locales. El nuestro: prevenir y mitigar los conflictos en pueblos y sus entornos para favorecer la coexistencia entre humanos y osos en los municipios con mayor densidad de esta especie en la cordillera Cantábrica. Dos proyectos avanzando con un mismo propósito en diferentes escenarios europeos.

Durante las jornadas, el equipo tuvo la oportunidad de profundizar en el proyecto y sus acciones sobre el terreno. Visitando ganaderos, agricultores y apicultores locales conocieron de primera mano la percepción social sobre la presencia del oso en su territorio, las medidas de prevención de ataques a gallineros, rebaños, frutales y colmenas que están implementando, y su eficacia. Junto a técnicos y agentes del Parque Nacional intercambiaron además valiosas ideas y buenas prácticas sobre la gestión de los conflictos y la importancia de buscar estrategias que favorezcan la sensibilización y participación de la sociedad a todos los niveles.
Oportunidades como ésta permiten seguir dando pasos coordinados y eficaces hacia una coexistencia pacífica con una especie emblemática que, poco a poco, reconquista su futuro también en las pequeñas poblaciones del sur de Europa.


El objetivo de la visita, como expresó el propio ministro Guillem Casal, es prepararse ante el retorno estable del oso pardo en Andorra, conscientes de que su conservación requiere una planificación activa y garantizar la coexistencia sin incidentes entre las actividades humanas y la presencia del oso. En ese sentido, Somiedo se entendió como un ejemplo especialmente interesante, por la gestión de su territorio y por las similitudes que comparte con Andorra.


















