Los equipos de campo de la Fundación Oso Pardo (FOP) en el suroccidente asturiano están integrados en parte por trabajadores formados en la Escuela de Selvicultura de Tineo y, este martes 21 de enero ha sido el turno de aprendizaje de los 41 alumnos del FP ‘Gestión Forestal y del Medio Natural’, que han asistido a una charla formativa sobre el oso y los proyectos en marcha de la mano de Luis Fernández y Adrián Aviñoa, trabajadores de la FOP.
Unas charlas que entran dentro de los compromisos esenciales del proyecto ‘Bioeconomía: Castañas, Osos y Desarrollo Rural’. La dinamización rural es uno de ellos, y por ello la FOP ha querido ofrecer formación a propietarios y trabajadores forestales sobre la gestión y manejo del castaño, la lucha contra plagas y enfermedades, y procesos y canales de comercialización. La generación de empleo verde y local es otro de los pilares clave, en el que se cuenta ya con 14 trabajadores formados distribuidos en 3 cuadrillas, así como una empresa local para trabajos en altura.
La iniciativa plantea recuperar 108 hectáreas de bosques de castaño en zonas oseras, la mayoría en Asturias pero también en Cantabria y en León, en un total de 18 municipios oseros que cuentan ya con 12.000 castaños autóctonos plantados.
Por otro lado, el proyecto aporta mucha importancia tanto a las acciones formativas como turísticas. De las primeras, la FOP ofrecerá 5 cursos teórico-prácticos, capacitación a 75 trabajadores y 1 video tutorial sobre gestión y conservación de los castañares. Además, en la parte turística, se realizarán 3 rutas sobre castaños y osos, así como la distribución de folletos divulgativos.
La importancia del castaño: para el oso y el territorio
Los castañares tradicionales de fruto son un tesoro natural y cultural de la cordillera Cantábrica, bosques autóctonos que han sido fundamentales para las economías rurales pero que se encuentran muy amenazados en la actualidad. Hay más de 70.000 hectáreas de masas de castaño en monte bajo en Asturias, la mayoría en un fuerte estado de abandono, lo que aumenta el riesgo de incendios y disminuye drásticamente la producción de fruto.
Algo que se convierte en una mala noticia para el medio rural y también para la biodiversidad. Y es que las castañas

Osa cantábrica con su osezno / Foto de Archivo FOP
son un alimento clave en la dieta del oso pardo y de otras especies, como las aves forestales, una relación que será cada vez más importante, pues el castaño es una de las especies más resilientes al cambio climático en la cordillera Cantábrica.
Frente a los 3.000 kilos por hectárea que puede producir un castañar sano y bien gestionado, la producción de algunos de los bosques sobre los que está actuando el proyecto es casi nula. En Asturias, se está trabajando en los municipios de Proaza, Teverga, Quirós, Santo Adriano, Lena, Cangas del Narcea, Degaña, Somiedo, Belmonte de Miranda, Tineo, Allande e Ibias. El equipo científico-técnico del proyecto, formado por científicos de la Universidad de Oviedo y de la FOP, determinará las acciones más apropiadas en cada rodal, entre ellas: desbroce del matorral, escamonda (eliminación de las ramas secas o muertas que se original por la poda natural de las frondosas), renovación de copas, aclareo y selección de pies o injertos de variedades tradicionales.
Coordinado por la FOP, el proyecto ‘Castañas, osos y desarrollo rural’ cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con un presupuesto total de 2.026.790,40 euros. Participan como socios la Universidad de Oviedo, SEO/BirdLife, la Fundación Oso de Asturias (FOA) y la Fundación Camino Lebaniego, y se desarrollará hasta diciembre de este año, enmarcado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Las acciones del proyecto cuentan con la colaboración del Principado de Asturias y de la Fundación Caja Rural de Asturias.









